[Reflexión No.11] Plan de sostenibilidad de “Vistazo”

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La estrategia de financiamiento de mi medio “Vistazo” será empezar desarrollando únicamente contenido gratis a través de un canal de youtube y el blog. La idea es que cuando el medio ya tenga sus seguidores en la web, se limite la cantidad de contenido que se pueda ver diariamente. Para consumir contenido ilimitado, la audiencia deberá pagar la suscripción del medio.

Evidentemente, como la audiencia nicho a la que apunta mi medio empieza a temprana edad (22-32 años), los costos no serán muy altos para que sean accesibles a los usuarios más jóvenes. Al tiempo, se harán promociones para atrapar a la audiencia y lograr que paguen la suscripción (por ejemplo, reciba un mes gratis antes de empezar a pagar su suscripción, o descuentos por el pago de seis meses o un año completo) y se mantendrá el canal de youtube en el que se publicarán algunos videos para también ganar ingresos a través de ese portal.

 

 

[reflexión no. 12] Sobre la charla de Marcelo Franco

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En la charla de Marcelo, la idea de convertir la Coca-Cola de nuevo en agua, de salir de lo complejo y volver a lo simple, me hizo recordar la idea principal de mi medio (Vistazo): sencillez y practicidad.

Durante las clases, mientras desarrollábamos la idea del medio, se me fueron ocurriendo más y más cosas para hacer en cada video lista, pero esa “regresión” de la que hablaba Marcelo es la clave para que mi medio funcione. Mientras más sencillo sea, mejor. Esto se debe a que la audiencia a la que busco llegar no desea saber a profundidad todas las noticias sino solo aquellas que llamen su atención que, mensualmente, son muy pocas.

Al mismo tiempo, tomando en cuenta lo que se dijo en la charla sobre la necesidad de que el contenido producido se pueda relacionar y pueda interactuar con contenido previo hecho por mi medio, me hizo pensar en referencias o links que pueda agregar. Hasta ahora solo había pensado incluir links que remitieran a los mejores reportajes hechos por otros medios, como recomendaciones para quienes deseen saber más sobre alguna noticia en específico. Sin embargo, esto me hizo considerar colocar links en mis videos para ver otros contenidos de Vistazo que estén relacionados según temas.

[Reflexión No.13] ¿Qué hace reir a mi audiencia?

Portrait of business colleagues holding each other and laughing

La pregunta para mi medio del futuro es saber a cuál tipo de humor responde más la audiencia a la que quiero llegar. ¿Cómo hablarles para que el medio sea informativo y entretenido al mismo tiempo?

Para lograr esto creo que debo hacer tres cosas: primero, examinar la competencia y las comedias más populares entre mi audiencia para saber cuáles son los tipos de chistes a los que más responden. Segundo, hacer los primeros videos con diferentes tipos de humor y ver a cuál responde más el nicho al que quiero llegar. Incluso podría hacer grupos de estudio entre conocidos. Tercero y último, una vez que estén hechos los videos y tenga el blog, montar encuestas en una columna lateral para averiguar qué le gusta más al público y qué desea consumir.

Una vez que tenga el tipo de humor definido, tengo que volver a realizar el primer paso para refinarlo. Es decir, si selecciono el sarcasmo, debo estudiar otros programas y comedias que lo utilicen para mejorar la calidad de mi medio.

No basta con leer y escribir

Muchos creen que el periodismo como profesión se está extinguiendo pero al mismo tiempo las escuelas y facultades de periodismo no dejan de admitir y graduar estudiantes con el título de periodistas, reporteros, comunicadores. Es indudable que un buen periodista en nuestra época no sólo debe contar con buenas habilidades de escritura, sino también de fotografía, creación y edición de video, administración de empresas, tecnología y desarrollo de sitios web, entre otras. La instrucción del periodismo tradicional se centra en hacer memorizar al alumnado las preguntas de la pirámide invertida, la importancia y forma de conducir la verificación de fuentes, los géneros, las estrategias de reportería, la edición, entre otros asuntos. En este contexto mi pregunta surge de la transición que parece estar viviendo la profesión, ¿ofrecen las instituciones académicas programas que instruyan a los futuros periodistas en todas las áreas que el mercado laboral y la realidad globalizada les exige? Mi respuesta es un sí parcial.

El primer paso que surtí para responder a la pregunta fue buscar el ranking de universidades que dictan programas relacionados con periodismo. Específicamente revisé la medición QS World University Rankings 2015 en la categoría Comunicación y Estudios de Medios. Los resultados arrojaron una lista de universidades y de esta enumeración revisé varias instituciones. En esta entrada mencionaré los temas que abarcan algunos de los programas  académicos que revisé y que tienen relación con la pregunta formulada.

La escuela de periodismo de la Universidad de Texas en Austin, ubicada en el cuarto puesto, menciona en su curriculum para el programa de pregrado que se dictan clases referidas a los temas críticos en el periodismo moderno y las sociedades democráticas, relato de historias a través de herramientas digitales como imagen, audio y video. También existe un enfoque en escritura, reportaje y edición de contenidos para el impreso, espacios de radiodifusión y la web. Aunado a esto, más adelante en el currículo, se plantean énfasis en temas sociales como por ejemplo: mujeres, grupos minoritarios, asuntos internacionales, ambiente, salud pública, religión y economía. En la escuela de periodismo y comunicación de masas de la Universidad de Wisconsin Madison se repiten varios de los cursos que se incluyen en el programa de la Universidad de Texas. La Universidad de Wisconsin tiene en particular un curso en su programa de pregrado sobre prácticas de comunicación de masas que se propone enseñar los elementos tradicionales para diseñar y presentar historias online e introducir a los estudiantes a las herramientas técnicas de diseño de páginas web, HTML, audio digital y edición de vídeo. Por último, quisiera mencionar la escuela de periodismo de la Universidad de Standford, en esta hay una concentración especial en narración de datos a través de la computación y el diseño. En el video promocional se dice que la fortaleza de la escuela es el periodismo de datos y la habilidad de transmitir esta información a través de formatos innovadores que permiten crear las herramientas multimedia. Esta escuela se halla en el corazón geográfico e histórico de Silicon Valley y ven en esta situación un gran potencial para la producción periodística que logran los estudiantes.

Tal como lo concluí en clase, al parecer es posible ir a la universidad para aprender herramientas tecnológicas, sin embargo, por las aulas no está pasando como una prioridad la ideación de modelos de negocio sostenibles para el oficio. No se atisba en ningún programa alguna clase de administración o de innovación empresarial que habrían de servir para crear un proyecto auto sostenible de producción periodística. Al parecer, estas discusiones se están dando en otros espacios y hasta de pronto en otros hemisferios diferentes al norte global; en lugares donde la precariedad en la variedad y diversificación de medios de comunicación impulsa a los periodistas a buscar crear sus propios proyectos antes de pasar a ser empleados, para así, contribuir a una mejor calidad del periodismo. Colombia podría ser uno de estos espacios. 

Ranking

1. UNIVERSITY OF SOUTHERN CALIFORNIA: http://annenberg.usc.edu/school-journalism/admissions/usc-annenberg-training-leaders-future

2. Wisconsin Madison: http://journalism.wisc.edu/undergraduate/

3.Standford – Journalism: http://journalism.stanford.edu/

4.The University of Texas Austin: http://journalism.utexas.edu/undergraduate/curriculum

Luisa G.

Hologramas: un mundo de posibilidades

La realidad aumentada ha comenzado a ser parte de cómo se piensa hoy en día el periodismo. El desarrollo de historias donde la interacción con el usuario es un factor importantísimo ha venido en auge. No obstante, la realidad aumentada aún está en exploración dentro del mundo del periodismo y los contenidos que se producen aún carecen de opción de brindar un verdadero plus al usuario con respecto a las historias.

Esto lleva a una pregunta esencial, ¿cómo potencializar los beneficios de la realidad aumentada a la hora de contar historias, de ingeniar nuevas formas narrativas, de explorar nuevas mezclas de formatos? La respuesta la tienen los hologramas.

Los hologramas son fotografías tridimensionales que permiten tener una visión más amplia del objeto o persona retratada. Para el mundo del periodismo este tipo de fotografía e interacción se puede describir como un formato que permite potencializar la plataforma que representa la realidad aumentada a nivel narrativo.

Los hologramas son una ventana de oportunidades para contar historias en el futuro mediano y lejano. Ya se están haciendo adelantos para mejorar esta herramienta, como los lentes de Microsoft, que permitirán visualizar holograma. No obstante, aún se ve lejano el futuro donde los hologramas serán parte de nuestra vida diaria.

Por el momento, lo que sí se puede especular es con respecto a las ventajas que traerá el poder narrar con hologramas. Un ejemplo puede ser el de transportar a los usuarios a los lugares de los hechos, que no sea necesario narrar qué está pasando en Siria o en zonas apartadas de Colombia sino que de verdad la audiencia pueda experimentar el estar allí e informarse mediante narrativas transmedia. Darle la oportunidad al usuario de que sea el que elige qué ver, a dónde ir y a qué ritmo mantener la forma como se absorbe la información.

Otro beneficio de esta forma de formato puede ser el poder hacer más interactivas y reales las entrevistas. Que el usuario no se limite a ser un observador de lo que acontece sino que además pueda interactuar y hacer parte. Esto puede ir de la mano con los adelantos que están realizando en Japón para lograr hacer tangibles los hologramas.

Sin embargo, este nuevo formato o su forma de consumo representan nuevos problemas para el periodismo debido a que implica un cambio a una nueva plataforma como lo es la realidad aumentada. Es decir, se corre el riesgo de que las plataformas web se puedan ver afectadas y que los proyectos transmedia y cuya plataforma se basa en hologramas sean las que lideren las nuevas formas de contenido.

 

Algoritmos Vs Reporteros Humanos (en dos párrafos).

 

Esta reflexión parte del artículo de Wired (2012) leído durante la novena semana del curso: Can an Algorithm Write a Better New Story than a Human Reporter?

Si la respuesta fuera no:

La capacidad del algoritmo está en función de la capacidad del programador para alimentarlo. Seres humanos deben estar al servicio del proceso de creación de recolección de datos, contextualización, estructuración, y personalización del tono (al menos en el caso que conocemos por el artículo: Narrative Science). Es fácil imaginar que una vez establecidos los parámetros de cada fase los algoritmos tendrán una capacidad de producción de historias infinitamente mayor que la de un ser humano. Ahora, tengamos en cuenta la innovación como requisito actual de la calidad en el periodismo (y en todo); en este escenario es difícil imaginar computadores identificando fenómenos sociales como los que a diario emergen en el mundo real, y vinculándolos a su proceso de creación. Como está planteado el modelo hoy, son los seres humanos quienes los identifican, comentan, registran, y ponen en contexto a través de las redes sociales y otros tipos de plataformas. Las máquinas definitivamente pueden valerse de esto y seguramente lo hacen mejor que cualquier persona, pero mientras un sujeto de carne y hueso no haga uso de su juicio y objeción para captar un fenómeno y subirlo a la red, el valor de los algoritmos es mínimo (y ahí sí, solo servirían para mejorar estructuras o alterar el tono de artículos escritos con anterioridad).

Si la respuesta fuera si:

La pregunta excedería el ámbito periodístico. Si las máquinas fueran capaces de identificar los fenómenos sociales, culturales, económicos, e incluso filosóficos detrás los hechos observables con que se alimenta la web y con que se alimentan los algoritmos, estamos ante un problema ontológico (exagero en chiste, pero lo digo en serio): si las ciencias sociales están al servicio del entendimiento humano y ese entendimiento al servicio de las políticas públicas de las que depende que vivamos bien o mal, y todo lo que nos falta por saber y persiguen los grandes pensadores sociales va a ser resuelto rápidamente por los computadores, tenemos todo que celebrar como civilización. A menos que  un “nuevo mejor artículo” sea simplemente un artículo que la gente, con su la capacidad de lectura y análisis media de hoy, lea más fácil y comparta con más frecuencia en las redes. 

Algoritmos Vs Reporteros Humanos.

Esta reflexión parte del artículo de Wired (2012) leído durante la novena semana del curso: Can an Algorithm Write a Better News Story than a Human Reporter?

Una palabra en este título (better) no solo sugiere que las historias creadas por algoritmos son una realidad sino que la calidad de estas historias es al menos aceptable, o  en su defecto, que dichos algoritmos son capaces de mejorar una historia que ya es buena. Dando esto por sentado, discutamos si en efecto las máquinas pueden escribir una -nueva historia mejor- que la que escribiría un humano.

Aún no es un hecho, o al menos no hay consenso o noticias de un artículo artificial mejor que uno escrito por un reconocido reportero (y tampoco parece probable que el año siguiente un algoritmo se gane un Pulitzer como se sugería en el artículo). Podemos especular sobre la respuesta, y al mejor estilo del lenguaje binario, evaluar lo que hay alrededor de un no, y lo que hay al rededor de un sí:

No:

La capacidad del algoritmo está en función de la capacidad del programador para alimentarlo. Como es el caso de “Narrative Science” (-NS-compañía dedicada a crear artículos a partir de datos y cuyo fundador Kristian Hammond fue entrevistado por Steven Levy para producir el artículo que funda esta reflexión), decenas de seres humanos deben estar al servicio del proceso de creación de cada historia: recolección de datos – contextualización – estructuración (gramatical o narrativa) – personalización del tono. Es fácil imaginar que una vez establecidos los parámetros de cada fase los algoritmos tendrán una capacidad de producción de historias infinitamente mayor que la de un ser humano, pero la cantidad no es garante de la calidad. Ahora, tengamos en cuenta la innovación como requisito actual de la calidad en el periodismo (y en todo); en este escenario es difícil imaginar computadores identificando fenómenos sociales como los que a diario emergen en el mundo real, y vinculándolos a su proceso de creación. Como está planteado el modelo hoy, son los seres humanos quienes los identifican, comentan, registran, y ponen en contexto a través de las redes sociales y otros tipos de plataformas. Las máquinas definitivamente pueden valerse de esto y seguramente lo hacen mejor que cualquier persona, pero mientras un sujeto de carne y hueso no haga uso de su juicio y objeción para captar un fenómeno y subirlo a la red, el valor de los algoritmos es mínimo (y ahí sí, solo servirían para mejorar estructuras o alterar el tono de artículos escritos con anterioridad).

Volvamos al ejemplo de Zygmunt Bauman en relación al reportaje de Decca Aitkenhead sobre las manifestaciones de mujeres en Inglaterra  frente a la sentencia del pedófilo T. Cook (Bauman, Zygmunt: In Search of Politics, 1998). situémoslo no en 1998 sino en 2016, e imaginemos un reportaje escrito por las máquinas de NS a partir de datos o criterios en torno a la pedofilia, sentencias, y manifestaciones. ¿Algún artículo, en un millón o en la cantidad que pueda leer quien quiera que defina cuál es el mejor, vincularía los hechos observables (o a la luz de hoy -registrados en la web-) a la posibilidad de odiar a alguien en público y la necesidad de trazar la línea entre las personas decentes y el resto? Quizá esto sea posible gracias al azar, pero la probabilidad es infinitesimal, mientras el mar de basura que se produciría en el camino aumentaría su nivel a tasas exponenciales.

Si:

La pregunta excede el ámbito periodístico. Si las máquinas son capaces de conclusiones como la de Decca Aitkenhead o de identificar los fenómenos sociales, culturales, económicos, e incluso filosóficos detrás los hechos observables con que se alimenta la web y con que se alimentan los algoritmos, estamos ante un problema ontológico (exagero en chiste, pero lo digo en serio): si las ciencias sociales están al servicio del entendimiento humano y ese entendimiento al servicio de las políticas públicas de las que depende que vivamos bien o mal, y todo lo que nos falta por saber y persiguen los grandes pensadores sociales va a ser resuelto rápidamente por los computadores, tenemos todo que celebrar como civilización.

Pero en tanto seres humanos vivimos inmersos en juegos de poder, y como el poder depende de la información y el conocimiento, la pregunta siguiente es si nos tomaríamos en serio los hallazgos de las máquinas. Y en tal caso ¿Cómo sería la puja por dicha información? ¿La compartirían los programadores?

Y para terminar, dejemos abierta una pregunta con la que quizá nos habríamos ahorrado esta disertación: ¿Un nuevo mejor artículo es una artículo con nuevas luces sobre un tema que nos atañe a nivel social, o es simplemente información articulada más fácil de leer y más proclive al clic?

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