Temer o creer

blog¿La construcción del lenguaje, per se: humano, cambia en su reproducción a manos del sistema operativo de una máquina? ¿Significa lo mismo hablar frente a un panel que hablar con una vista humana? ¿Existen sensaciones distintas en el contacto entre humanos y el contacto entre un@ human@ y un robot como CUBIE? ¿La ciencia ya superó a su propio creador?. Más que una respuesta conclusiva a qué tipo de preguntas utilizaría con un reportero humano y cuáles con CUBIE, siento que el ejercicio me produce muchas preguntas, mucho por explorar, mucho por experimentar y mucho por temer. Considero que las preguntas como construcción semántica no difieren mucho del reportero humano a las que haría CUBIE. Las palabras y sus significados están dados previamente por el ser humano y por ende, la máquina no habrá de distanciarse del sujeto, verbo y predicado y en general, de las estructuras gramaticales de un idioma.

Ahora bien, ¿formularía las preguntas idénticamente con un reportero humano y con CUBIE? No, definitivamente no. El dialogar con alguien, el estar en este mundo, sigue siendo una experiencia que se compone de momentos y otras experiencias. Comunicarse con otro ser sintiente, psicológico, “moral” y cognoscitivo, es una experiencia. Esa experiencia se fundamenta en el fenómeno de la habla y de la escucha. De la producción y la recepción del mensaje, pero además, del procesamiento del mensaje, de la reacción emocional que esto puede llegar a producir y de un sin número de procesos que se generan según cada ser, según la situación, modo, tiempo y lugar. Con un reportero humano yo haría las mismas preguntas que se hacen en el caso de CUBIE, ¿Estamos solos en el mundo? Sin embargo, en el desarrollo de esa pregunta y la consiguiente respuesta, aplicaría mucho de lo que hizo Peter Mansbridge. Habrían risas, contacto, control del tono de voz, entonación natural y a propósito, movimiento espontáneo de las manos, interacción, pausas estratégicas, gestos espontáneos, humanidad.

Siento que usaría a CUBIE en aquellas encuestas masivas que terminan cuantificando seres y cifras. Usaría al reportero humano para entrevistar a Obama ahora que termina su gobierno y las elecciones presidenciales parecen estar siendo catapultada por un personaje como Trump. Usaría a CUBIE para cosificar a cada persona en una recolección de datos sobre el calentamiento global y para poder codificar lo que tienen que decir en una encuesta al respecto. Usaría a un reportero humano para entender lo que están sintiendo y pensando en este momento los musulmanes que viven en Europa tras los ataques terroristas.

Supongo que no se puede ser reticente y cerrado al cambio. Como dije antes, este ejercicio me produce ansias de probar, experimentar y conocer. Considero que sólo a través de ese proceso podríamos tener criterios para aprovechar a CUBIE en ejercicios periodísticos y desecharlo en situaciones que aún siendo útil, serviría con mejores propósitos la mente humana y la complejidad de los seres.

Blablablá droid

La diferencia más evidente de las entrevistas está en el tono: el Blabdroid es descaradamente una máquina y sus programadores no hacen un esfuerzo por que parezca lo contrario; mientras que la entrevista con CBC parece más una conversación. Imaginé por un momento que Chris Hadfield era sometido a un test de Turing con estas entrevistas y que debía adivinar cuál de los entrevistadores era máquina y cuál humano. Más que seguro habría notado la diferencia inmediatamente: pregunta-respuesta por un lado y discusión por el otro. También pensé qué hubiera pasado si a Cubie le hubiesen programado las preguntas de la otra entrevista, ¿no hubiese sonado falso que un robot preguntara a un humano “de dónde venimos”, “por qué estamos aquí”? Hay algo intrínsecamente humano a estas preguntas porque, hasta donde sabemos, somos los únicos que cuestionan sobre esto.

Pero herramientas como Cubie son muy valiosas, aunque sea solo para allanar el terreno de lo que puede ser material periodístico. Estos robots pueden cubrir con facilidad el qué, quién, cómo, cuándo y dónde de un hecho. El “por qué”, creo, es harina de otro costal; en último término, la respuesta a esta pregunta nunca es definitiva y depende exclusivamente al receptor aceptarla (o cuestionarla con más “por qués” ad infinitum hasta terminar aceptando una respuesta). Incluso, Cubie podría desarrollar todo el cuestionario Proust con éxito, pero esto no bastaría para una buena entrevista. Aunque como insinué en clase, si el periodismo se enseña y se ejerce como una disciplina mecánica, Cubie tiene las de ganar, posiblemente no como los T-1000 de Terminator, sino más bien como Roy Batty en Blade Runner.

Tomás

Conversar es de humanos y no de máquinas

A la misma pregunta sobre si hay más vida en el universo, Chris Hadfield responde dos cosas distintas. Creo que la razón —o al menos una de las razones— está fuertemente ligada a que en una ocasión él mantiene una conversación con una persona, mientras que en la otra se dedica a responder las preguntas que le hace una máquina. La interacción es sustancialmente distinta.

Cuando se trata de responderle a Cubie, aunque este está hecho para dar la sensación de cercanía con las personas —por ejemplo, a través de una voz infantil—, las respuestas son cortas, llenas de datos y de información científica. Por el contrario, en la entrevista, sale de su papel de astronauta y científico para hablar sobre sus creencias, sus experiencias y su manera de percibir el mundo.

Ahí está la principal diferencia. Cuando se trata de dos personas es posible entablar una conversación, ahondar en las preguntas y debatir sobre los temas. Cuando no hay dos personas, no hay una conversación, hay un formato de pregunta-respuesta que está desligado y que no alcanza la suficiente profundidad, al menos en términos humanos.

Por eso cuando se trata de hacer uso de uno de estos dos “métodos”, creo que lo que se debe tener en cuenta es la intención que se tiene. Si se quieren respuestas concretas, con datos y que no requieren contrapreguntar, hacer uso de Cubie es posible. Pero cuando se necesita ahondar en los temas, hacer una entrevista en que se manejen datos e información delicada y poder entablar una conversación real con la persona, lo que se necesita indiscutiblemente es un reportero.

De ahí que si lo que se quiere es hacer un ejercicio periodístico y una reportería completa, Cubie no puede suplir el papel del reportero.

Estefanía Avella

[reflexión no. 8] Formas de reportería

Hola,

Continuando con el tema de las diferencias existentes entre la reportería realizada por medios ‘análogos’ y la realizada a través de robots, proponemos este ejercicio:

  1. Ver las siguientes entrevistas a Chris Hadfield (reconocido astronauta canadiense) y decir qué diferencias encuentran entre ellas
  2. Partiendo de la comparación anterior y lo conversado en clase responder ¿Qué preguntas de reportería utilizarían con un reportero humano y cuáles con CUBIE? ¿en qué situaciones? y ¿Por qué?

 

Lindo día,

Thomas y Estefania.

 

 

Técnicas para emocionar con la verdad.

A mayor variedad de herramientas para contar historias periodísticas, mayor peligro de perder el foco de la historia. Da la misma manera la vinculación de nuevas técnicas y formatos a la disciplina constituye el riesgo de alterar la verdad en nombre de la forma. De ahí el llamado de Novak y Rosentiel a no subordinar jamás la precisión y la veracidad a la técnica por atractiva que esta sea, y de ahí que pueda decirse que las técnicas narrativas (y su proliferación) facilitadas por un contexto digital, sean armas de doble filo.

Pero quizá no sean solo la verdad y el foco de las historias lo que esté en juego antedicha variedad de herramientas y formatos. Quizá también lo esté la capacidad del periodista para generar en su público algo distinto a la sensación de estar informado: Si bien la verdad puede tener un impacto por sí sola, el recurso con que se entregue puede modular dicho impacto. Un ejemplo fresco (para el curso) es el uso del comic para dar a conocer hechos que en formatos fotográficos o de video serían extremadamente crudos (Caso 4Ríos). En el sentido opuesto la parodia periodística (así llamada a falta de un mejor nombre para el género) permite ridiculizar en extremo las intervenciones del candidato republicano Donald Trump (Caso “Last Week” de John Oliver), aún cuando muchas sean contradictorias e inverosímiles bajo cualquier formato.

Quizá tenga algún sentido entonces preguntarse por el tipo de beneficio que cada herramienta y cada formato ofrece en sí mismo, para determinar su idoneidad en función del tipo de historia que se quiera contar, o el tipo de información que se busque transmitir. Las técnicas de visualización por ejemplo ofrecen como beneficio la comprensión de grandes volúmenes de información, y si están planteadas de manera que inviten al “lector” a interactuar, ofrecen como beneficio el involucramiento y la apropiación de información.

 

Herramientas de usos más prácticos como los Drones, no son solo un punto de vista o una toma novedosa (en tanto que son recientes) sino que ofrecen tomas que abarcan mayor cantidad de espacio. En ese orden podemos hablar de la comprensión de magnitudes o escalas como beneficios, y por esto se explica lo útiles que resultan al cubrir desastres naturales.

Y así, podríamos seguir conjeturando acerca de la idoneidad de herramientas digitales (e porqué no, incluir las análogas) en función del contenido; hablar de recursos de audio como los podcasts y su poder para estimular la imaginación, lo cuál los hace perfectos para contar historias difíciles de creer , mencionar la inmediatez como evidente beneficio de los formatos cortos (tweeter),  y su idoneidad para el periodismo de opinión al condensar un punto de vista en 140 caracteres.

podríamos quedarnos conjeturando, pero el objetivo de esta entrada no es generar un listado de formatos y beneficios, sino dejar abierta la inquietud a la utilidad de hacerlo.

Juan Tamayo.

 

 

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Fuentes:

  • Bill Kovach y Tom Rosenstiel. The elements of Journalism. [Revisión a la tercera edición, 2014, Republicado en Nieman Reports].